Hablamos de arte e interiorismo con Willy Ramos: “El arte ocupa un lugar en nuestros hogares que es difícil de reemplazar por otro elemento”

17.12.2019

La arquitectura es el arte de proyectar, diseñar y construir… Pero, además, el arte en sí es una pieza fundamental de los interiorismos de Mas Millet. A través de cualquier disciplina artística se consigue aportar carácter y distinción a un espacio. La simbiosis entre arte e interiorismo supone combinar colores y formas para dotar al proyecto de personalidad. En palabras de Willy Ramos, uno de nuestros artistas de referencia: “El arte ocupa un lugar en nuestros hogares que es difícil de reemplazar por otro elemento. Una vez comienza la comunicación entre las personas y un cuadro, se convierte en imprescindible en el espacio”.

Para Mas Millet Arquitectos, los interiorismos, además de servir a una finalidad estética, deben tener una finalidad antropológica, deben ser capaces de transmitir bienestar y felicidad. En esa búsqueda de sensaciones positivas en las personas, encaja muy bien el estilo y la filosofía de Willy Ramos, el “pintor de la felicidad”, como algunos lo han llamado. Como él mismo reconoce, sus obras tratan de transmitir alegría y belleza y de ahí la utilización de colores vivos y llamativos.

Muchos de nuestros proyectos cuentan con una o varias obras del reconocido pintor colombiano afincado en Valencia. Su estilo y cromatismo marida magistralmente con la fórmula de arte e interiorismo que caracteriza los proyectos de Mas Millet Arquitectos.

Conversar con Willy Ramos es hablar de belleza, de cromatismo y alegría. También sobre arte e interiorismo, nuestro vínculo más fuerte con el artista.

Una pregunta que le hacen a menudo tanto a Juan Pablo Mas como a Carmen María Mas, los socios de MMA Arquitectos es cómo se selecciona una obra para una casa. ¿Podemos trasladarte la pregunta?

Cuando Carmen María y Juan Pablo están diseñando la reforma de un hogar o un espacio de trabajo, también se proyecta la obra. Ellos estudian mucho a las personas para las que están trabajando y seleccionan el cuadro o la escultura que más les encaja. Esto, que parece un capricho estético, se lleva a cabo de una manera muy técnica y estudiada, para que la obra elegida sea un elemento único y reporte la felicidad de las personas que se relacionarán con ella en el espacio. Desde el principio, igual que saben qué iluminación emplearán, determinan qué obras de arte protagonizarán rincones y paredes.

Tus cuadros, como nos cuentas, tratan de transmitir felicidad ¿tus pinturas son fruto de tu estado de ánimo?

Una cosa es la mente y otra las manos. Cuando estás pintando, hay algo que te mueve las manos, que las va organizando, pero no eres consciente de lo que es. Cuando tienes un determinado estado de ánimo, seguro que las manos te llevan hacia el camino en concreto. Somos personas y ese es también uno de los legados del arte: la impronta del artista.

Volviendo al arte e interiorismo, ¿cómo influyen las obras de arte dentro de un hogar?

Tengo un amigo, José María Fernández Melero que me decía “Tus cuadros deberían recetarlos en la Seguridad Social, porque curan a las personas”. Tengo el caso de unos clientes en Miami que han puesto un cuadro mío de muy grandes dimensiones en el salón y varias veces me han dicho que desde que está en su casa se sienten mejor, como si fuera terapéutico -bromea-: “Siempre que contemplamos tu cuadro, nos sube el ánimo”.

Una obra de arte en un hogar qué lugar ocupa, ¿el de un mensaje, un complemento, un detalle…?

Una obra de arte, para que exista, debe tener dos personas. El que la produce y el que la ve, no confundir con el que la mira. Es importante tener la visión educada y cultura de algún tipo -remarca llegados a este punto-. Nosotros, los artistas, hacemos la obra, pero se necesita un interlocutor que vea y admire tu cuadro. El arte necesita tiempo también, tienes que ir abriéndolo y disfrutarlo poco a poco. Cuando las personas tienen el cuadro en casa, al principio no se sabe bien cuál es la interrelación, pero una vez se produce la comunicación, empieza a ser imprescindible, ocupa un espacio clave que es difícil de reemplazar por otra cosa.

En esa conversación que citas, hay tres personas en dos escenarios muy diferentes. El artista en el taller, MMA en su estudio de arquitectura y el cliente en su hogar. ¿Cómo maridan esas tres miradas?
Depende en la superficie en la que esté la obra tiene una musicalidad distinta. Normalmente yo no pongo marco a mis cuadros y, una cosa que me llama la atención es cómo seleccionan magistralmente en MMA los marcos para que fusionen obra con arquitectura e interiorismo. Gracias a eso, la obra pasa a formar parte de un todo perfectamente ensamblado. A mí me sorprende mucho porque estoy acostumbrado a ver mis pinturas en un estudio y, cuando voy a las casas y las veo en un contexto totalmente diferente, sumado al aprecio que le tienen las personas que allí habitan, me produce mucha satisfacción. En ocasiones, me hablan de cosas que han visto en mis cuadros que no tú no habías reconocido siquiera. En definitiva, disfrutas porque ves a la gente feliz reinterpretándolas, conversando con ellas.

En MMA siempre intentamos definir el arte como un elemento fundamental en un espacio con personalidad propia ¿Qué es para Willy Ramos una obra de arte?

El arquitecto y humanista romano Vitruvio decía que una obra debe ser bella, fuerte y durar en el tiempo. Me siento muy identificado con esa definición porque yo quiero que mis obras duren eternamente. Quizás tiene que ver con el ego que tenemos los artistas -ríe-.

¿El arte tiene que estar supeditado a las tendencias?

Tienes que estar inmerso en la sociedad en la que vives y, aunque afecta en parte, no debes ser un esclavo de las modas. Cuando ya tienes una estructura y crees en lo que estás haciendo y llevas un tiempo trabajando en tu estilo personal, ya no dependes tanto. Es verdad que no se puede vivir al margen de la sociedad, pero no puedes unirte a cada corriente que aparezca. En mi caso, yo siempre he sido fiel al color y quiero que mis cuadros sean agradables y bellos, que transmitan felicidad a la gente. Si aparece una moda que no va en esa dirección, nunca me podría adscribir.

Para MMA, la búsqueda de la excelencia es una constante en nuestros trabajos y cuando realizamos un proyecto “Llave en mano”, hasta que no se coloca el último detalle, como los cuadros, la obra no está finalizada ¿Qué opinas de esta filosofía?

Llevamos trabajando 15 o 20 años y cuando trabajamos juntos formamos un equipo perfecto. A Carmen María y Juan Pablo, al igual que al resto del equipo de interiorismo del estudio, aprecian muchísimo el arte. Esto te hace sentir partícipe de sus obras, es como sí de alguna manera los artistas diéramos el último toque en las construcciones. Ellos piensan mucho en las personas. Hacen una arquitectura muy seria, muy limpia, que aguante el tiempo. Las personas que habitan esos proyectos de MMA viven muy cómodos y, lo más importante, se sienten en el centro de sus espacios, porque ha habido previamente una comunicación entre ellas y los profesionales de MMA.

 

José M. Fernández Melero, amigo de Ramos: “Tus cuadros deberían recetarlos en la Seguridad Social, porque curan a las personas”