La importancia de iluminación natural en la arquitectura

18.05.2020
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Más allá del evidente ahorro energético que supone o de la mejora de habitabilidad de un espacio, la luz natural es un bien preciado en la arquitectura del que se debe sacar el máximo partido en todo proyecto y es algo que en Mas Millet buscamos siempre en nuestros trabajos.

Características de la luz natural

La luz moldea todo lo que percibimos por la vista. Sin luz no hay formas ni colores que ver, no hay espacios que contemplar. Y según su intensidad y forma de bañar dichos espacios, los configura de una forma o de otra.

Como punto de partida, la luz natural es algo como el emplazamiento de una obra. Nos viene dada de una determinada forma que a priori no podemos elegir. Lo que sí podemos hacer es decidir cómo trabajarla y sumarla a nuestro proyecto, la que tenemos de punto de partida. Dependerá de la orientación, de la altura en la que nos encontremos y de los elementos y obstáculos cercanos al edificio. 

¿Luz natural o luz artificial?

La luz artificial también es fundamental en un proyecto de arquitectura. No sólo para cuando falta la luz natural, ya sea por la hora del día o por la imposibilidad de que llegue a cierta intensidad en varios puntos del espacio, sino también como instrumento de modelado de los espacios y definición de su carácter. Siempre que se pueda, se buscará el aprovechamiento de la luz natural, pero en una perfecta convivencia con la luz artificial, que llenará aquellas partes que la luz natural no llegue, tanto a nivel de iluminación como de intención de proyecto.

Además la luz natural nos conecta con el exterior y tiene propiedades sobre el estado de ánimo en las personas. Son varios los estudios que verifican la influencia de la iluminación natural en el correcto y más eficiente desarrollo de las actividades que se realizan bajo ella. Es connatural al ser humano buscarla y necesitarla para la vida.

“Domar” la luz natural a favor del proyecto

Como no siempre más es mejor, se deben contar con elementos de protección solar y oscurecimiento para evitar la luz no deseada, y también con elementos de difusión o tamizado de la luz del sol cuando lo que se quiere es filtrarla y suavizarla. El fin es conseguir domar la luz natural para que llegue en la justa medida a los diferentes espacios según la actividad que se vaya a desarrollar en ellos. Que la luz natural juegue en favor de la intención del proyecto y genere así espacios de mayor calidad. 

Para entender la luz natural y poder elegir la que se desea en cada lugar, hace falta entender los tres tipos de luz natural y en definitiva de cualquier tipo de fuente: luz directa, luz difusa y luz reflejada.

Tipos de luz natural

La luz directa será la que proviene sin ningún obstáculo desde la fuente hasta el espacio o la superficie que baña. En el caso de la natural, será la que llega directa del sol, y que entra por alguna apertura acristalada o no, y que impacta en una zona. Esta variará a lo largo del día, moviéndose conforme lo hace el sol, y habrá que tener en cuenta las diferentes horas del día para que ninguna de ellas pueda resultar molesta, ni pueda dañar elementos interiores. Tiene una gran potencia y genera también sombras muy marcadas. En el hemisferio norte se presenta en orientaciones sur y también este-oeste en las primeras horas del día o las últimas.

La luz difusa es aquella que llega de zonas del exterior pero no directamente del sol sino del resto del cielo. También se puede generar tamizando la luz directa con algún mecanismo como superficies o elementos traslúcidos, que hagan de difusores de luz y transformen la directa en difusa. Se presenta de forma natural en orientaciones norte o a ciertas horas en fachadas este y oeste cuando no tienen soleamiento. Es una luz menos potente que la directa, pero muy agradable por lo general, ya que resulta cómoda al generar sombras muy suaves y es capaz de bañar de forma uniforme más espacio que la directa.

Por último la reflejada será toda aquella que llegue desde la fuente, rebote en un elemento y entre en nuestro espacio. Dependiendo del tipo y color de la superficie donde rebota se asemejará más a una luz directa o una difusa. Si la superficie reflectante fuera un espejo, la luz reflejada tendría todas las propiedades de la directa con la salvedad de la nueva dirección. Mientras que si la superficie es mate y rugosa la luz reflejada será muy similar a la difusa. De hecho esta última suele buscarse porque también es de gran calidad para los espacios ya que los baña de forma uniforme. 

Conclusión

Sabiendo la luz natural que tenemos de punto de partida, las necesidades de cada uno de los espacios, el carácter que queremos darle y los diferentes tipos de luz natural, podremos disponer de los elementos necesarios: las aperturas y elementos de control de la luz necesarios para que el resultado final sea el que buscamos.

Un espacio iluminado con luz natural además de todo lo visto, cobrará vida, ya que no será igual a diferentes horas del día o en diferentes estaciones. Saber usarla para que juegue en favor del proyecto y de su intención es todo un arte. Y en Mas Millet somos muy conscientes de su importancia y disfrutamos pensando en ella en los proyectos que realizamos.

Algunos buenos ejemplos de iluminación natural

Adquiere un gran protagonismo en algunos de nuestros proyectos como en el de la Casa en Gran Vía donde la luz natural lo baña todo, generando un espacio lleno de vida, y pudiendo ser luz directa o difusa en función de los elementos de control de la luz. 

En la Casa en el Parterre jugamos con un elemento de vidrio traslúcido para que la luz natural llegara a un punto de la casa que antes no llegaba.

O en el Hotel el Racó en el Puig  donde se abrieron nuevas aperturas para captar una mayor cantidad de luz natural que estaba ahí y que estaba llegando a las fachadas pero no estaba siendo aprovechada. De esta forma se consiguió remodelar los espacios interiores con una nueva luz además de aumentar la conexión del interior con su entorno natural.

Estos son algunos ejemplos diferentes de uso de la luz natural. Si quieres que planteemos cómo podríamos aprovechar mejor la luz en algún proyecto que tengas en mente, contacta con nosotros y hablamos de las posibilidades sin ningún compromiso.

La luz natural nos viene dada en cada proyecto de una determinada forma que a priori no podemos elegir. Lo que sí podemos hacer es decidir cómo trabajarla y sumarla a nuestro proyecto y su intención.