BUFETE DE ABOGADOS MAS Y CALVET FASE II

Si existe una prueba real de que nuestros espacios funcionan es el encargo de una nueva reforma bajo las premisas…

Emplazamiento
C/ Ortega y Gasset, 17, Madrid
Estado
Construido
Tipología
Oficinas y despachos
Superficie Construida
160 m2
Duración
3 meses
Arquitecto
Juan Pablo Mas
Arquitectos colaboradores
Belén Barona y Héctor Fernández
Dirección de Obra
Mas MIllet Arquitectos
Fotografía
Alfonso Calza

Si existe una prueba real de que nuestros espacios funcionan es el encargo de una nueva reforma bajo las premisas de la anterior. Así ha sido en el Bufete de abogados Mas y Calvet, cuya primera reforma acometida en 2018 ha servido de garantía y carta blanca para llevar a cabo la remodelación de su planta noble, excluida en el primer proyecto.

Después de proyectar y reformar los 300 m2 de la planta principal, redistribuyendo los espacios y cumpliendo con el objetivo de generar un lugar de trabajo amable y luminoso, favoreciendo la productividad y también las relaciones laborales, hemos hecho lo propio en los 150 m2 restantes que quedaron de origen en la planta superior: la planta donde se encuentran los despachos de los cuatro socios propietarios.

Sintonía espacial, el todo por la parte

En esta segunda parte del proyecto, una de nuestras preocupaciones fue la sintonía con el espacio generado en la primera fase. Aunque nos encontrábamos frente a la planta noble del bufete de abogados Mas y Calvet, el deseo de la propiedad era no establecer diferencias y dotar de una sintonía al conjunto, que mostrara la suma de los espacios y las plantas como un todo renovado, actual y, sobre todo, donde apeteciera estar.

No nos sorprende la inclusión en esta segunda fase de todos los proveedores con los que trabajamos en 2018: Sudesa, Actiu, Jotajotape, Andreu World, Vibia, el escultor Carlos Albert… Este hecho es sinónimo de satisfacción con los materiales y productos con los que vestimos la primera planta, pero la realidad es que todos ellos trabajan de manera excepcional tanto en la composición, como en el diseño.

A veces, hasta que no nos relacionamos con los muebles, las telas o las lámparas, no sabemos si van a ser ese elemento que necesitábamos en ese preciso lugar. Repetir en este caso ha sido maravilloso, pues indica que cada cosa estaba cómo y dónde debía estar.

La luz, un elemento transversal en el proyecto

Desde el inicio, la luz fue siempre un elemento a tratar con máxima responsabilidad. En la primera fase carecíamos de ella, pues la primera planta había anulado años atrás su patio de luces; en la segunda fase, los despachos eran los espacios exteriores, por lo que el centro de la planta debía de iluminarse concienzudamente para conseguir el efecto que ya obtuvimos en la primera planta: luz natural donde no la había.

Un falso lucernario con techo tensado hizo la magia, justo arriba de las escaleras que comunican las dos plantas. Así, con las puertas de los despachos cerrados, conseguíamos un efecto que ni siquiera había antes con las puertas abiertas.

A lo largo de la planta pusimos lámparas y puntos de luz estratégicamente ubicados, para dar al espacio el ambiente que merecía.

Despachos más grandes con menos metros

Otro de los puntos fuertes de esta reforma tuvo que ver con la redistribución del espacio. Los despachos, aunque eran grandes, no eran amplios o no transmitían la sensación de ocupar una habitación espaciosa. Lo mismo sucedía con el distribuidor al que desembocaban junto con la escalera principal.

Para solucionar este problema, redibujamos los despachos de los abogados y los redistribuimos. La conclusión fue que: con menos metros, más amplitud. Una paradoja bastante más común de lo que muchas personas piensan cuando se plantean una reforma en su hogar o su espacio de trabajo.

Aprovechamos esas nuevas dimensiones para hacer un vestíbulo en la misma planta, recuperando su puerta original, dando la opción de abandonar el bufete sin tener que pasar por la recepción principal.

Transición, espera y relax, espacios emergentes en el bufete

Al igual que en la primera planta, tras nuestra intervención en la planta noble, hemos hallado nuevos espacios para ofrecérselos a los propietarios como lugares emergentes en los que disfrutar de otra manera el bufete.

Los espacios, que antes solamente eran de paso o transición, ahora están ligeramente amueblados e iluminados con la calidez que merece un lugar de espera o simplemente de relax.

El almacenaje, imprescindible en un proyecto como este, también ha sido protagonista. Y estas nuevas zonas han podido acoger de una manera organizada y con una estética que responde a las necesidades del proyecto, estanterías y armarios diseñados para una oficina con tanto papel y archivo, como es un bufete de abogados.

En este proyecto también hemos querido aportar distinción a través del recurso del arte, pieza fundamental en los interiorismos de Mas Millet Arquitectos. En el vestíbulo, junto al logo de latón envejecido, situamos una escultura contemporánea de hierro forjado del prolífero artista madrileño, Carlos Albert. El lenguaje escultórico de su obra conecta de inmediato con el que la percibe, en una suerte de guiño simbólico.

Baldas que no flexan y otros diseños propios de MMA

La estética es importante, pero debe de estar al servicio del cliente. La funcionalidad en los espacios de trabajo es una constante que no debemos de abandonar. Queremos una oficina o un despacho bonito, ordenado, sobrio o cálido, pero con la garantía de que podrá albergar todo cuanto necesitamos para llevar a cabo nuestro trabajo.

En MMA hemos llevado a cabo la reforma integral de muchas oficinas y sabemos que este aspecto puede ser un talón de Aquiles. Para solventarlo, diseñamos nosotros mismos todo el almacenaje y así nos aseguramos de que producíamos piezas estéticamente afines y funcionales para el proyecto.

Una de las soluciones que planteamos y que ha sido muy positivamente valorada por el cliente son las estanterías de acero lacado de 1 centímetro de espesor, que quedaron muy bien integradas en el mueble de nogal de cada despacho y muy resistentes al peso. Baldas que no flexan y que dan dinamismo a armarios muy estudiados, con puertas correderas que decoran, ocultan o muestran -dependiendo de la voluntad de uso-, confiriendo a los despachos una imagen renovada y muy actual.

Del parquet de espiga de 1954 a la moqueta

El suelo de la primera planta era de origen. Un parquet de espiga de 1954 de los que nunca pasan de moda, sigue siendo ahora, tras la reforma, el suelo de la planta noble. Lo restauramos, reintegramos las partes faltantes y le dimos el mismo acabado de barniz brillo que en la planta inferior para no perder referencias de aquel bufete de mitad de siglo XX. Para nosotros es un icono de Mas y Calvet, como lo es la escalera.

En la zona de los letrados, justo al otro lado de los despachos, sí se ha instalado una moqueta, para ofrecer dinamismo y reducir el ruido, que es una máxima en los espacios de trabajo para la mayoría de nuestros clientes.

El ambiente silencioso, pausado y sincrónico con nuestro tiempo, favorecido por un falso techo de elevadas prestaciones acústicas, la comodidad de los muebles y la funcionalidad de los espacios, son los puntos fuertes de este proyecto con el que Mas y Calvet ha quedado encantado: “Ahora trabajamos más a gusto y somos más productivos”, dicen.

 

 

 

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