Casa en Conde Salvatierra

El proceso de esta reforma ha resultado muy enriquecedor ya que se ha conseguido potenciar todos los puntos fuertes de…

Emplazamiento
Calle Conde Salvatierra, Valencia
Tipología
Residencial
Estado
Construido
Construcción
2020
Superficie construida
150 m²
Arquitecto
Juan Pablo Mas
Arquitectos colaboradores
María Asunción Ibáñez
Dirección de Obra
Mas Millet Arquitectos
Interiorista
Carmen María Mas
Fotografía y vídeo
Alfonso Calza

El proceso de esta reforma ha resultado muy enriquecedor ya que se ha conseguido potenciar todos los puntos fuertes de esta vivienda. El objetivo ha sido sacar el máximo partido al espacio sin perder la esencia de lo que era verdaderamente clave en la intervención: destacar y dejar a la vista vestigios o testigos de la historia y singular construcción de la vivienda y “enmarcarlos” con un ambiente confortable y actual, de formas sencillas y esenciales. Una mirada al pasado histórico que enriquece y personaliza el espacio dotándolo de un carácter único.

El proyecto se ubica en el barrio del Pla del Remei de Valencia, una parte de la ciudad tipo ensanche, en un entorno protegido y muy cerca del icónico Mercado de Colón. Aunque se trata de una reforma interior, uno de los puntos de interés del proyecto es el estilo modernista presente tanto en gran parte del entorno -ejemplo de esto es el Mercado- como la propia finca donde se encuentra, de construcción de principios del siglo XX. Dicho estilo se refleja tanto en la composición y molduras de fachada y balcones, como en algunos elementos del interior de la vivienda, concretamente, los pavimentos hidráulicos y el revoltón de los forjados. Respecto a los pavimentos, se optó por recuperarlos y potenciarlos como elemento de gran interés proyectual, uno de esos “testigos de historia”. Se extrajeron -pieza a pieza- se limpiaron y reubicaron formando composiciones en puntos destacados del proyecto. Se utilizan en el recibidor o en el dormitorio principal  como pavimento e incluso a modo de revestimiento en algunos puntos a destacar, como son los fondos de la cocina o en las hornacinas de los baños. Las composiciones de suelo en combinación con la madera, que hace función de marco que envuelve ese pavimento, resulta en una atractiva y artística composición, que se torna así en una suerte de cuadro sobre el que caminamos todos los días y que al mismo tiempo nos cuenta la historia de la vivienda y del estilo al que pertenece en su origen.

Durante el proceso de demolición, aparecieron además otros elementos interesantes a destacar y que se han querido respetar en el proyecto como es el caso del revoltón de techo del salón. Se decidió, atendiendo también a los gustos del cliente y a fin de que no fuera excesivamente invasivo, dejarlo visto como detalle en el encuentro con la fachada y combinarlo con el cerramiento de ladrillo original, poniendo en valor este sistema constructivo. Además, en esta vivienda el revoltón tiene la singularidad de tener las viguetas resueltas en metal en vez de en madera que era lo habitual. Por lo que siguiendo la paleta de colores del proyecto, se combinaron los negros o grises antracita correspondientes a los metales, con los tonos más neutros, cálidos o color tierra del propio ladrillo.

La propuesta de intervención en cuanto a distribución, pretende no únicamente optimizar el espacio en sí mismo sino también facilitar la vida de las personas que vayan a vivir en él. Es por ello que organiza una secuencia de recorridos más acordes a los usos de hoy en día. Ejemplo de ello es la integración de la cocina con el salón y que a su vez queda vinculada con el recibidor tamizada a través de una celosía que nos encontramos al acceder a la vivienda. Esta integración de la cocina con la zona pública responde a ese uso más social de la misma, donde el cocinar ya no es un acto que esconder, sino un ritual familiar y de relación con otras personas. Además de dotar al espacio de un mayor interés a nivel arquitectónico al quedar menos compartimentado y estanco.

En cuanto a la función la vivienda, en planta queda dividida en dos zonas bien diferenciadas. La zona de día, de la que hemos hablado anteriormente, más vinculada a la fachada principal y a la calle y la  de noche, que queda situada en la zona más interior. En ella se encuentran los dormitorios y baño, así como una gran suite principal formada por el conjunto de vestidor, baño, dormitorio y una zona de despacho junto a la gran y luminosa cristalera del patio de manzana acorde a la importancia que han adquirido últimamente las zonas de trabajo integradas en la vivienda.

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