Coliving Llaurí Abordar la reforma de un espacio de más de 500 metros cuadrados nunca es un mero ejercicio estético;…
Abordar la reforma de un espacio de más de 500 metros cuadrados nunca es un mero ejercicio estético; es un desafío de logística espacial, cumplimiento normativo y estrategia distributiva. En el proyecto del Coliving Llaurí, situado en un edificio de 1973 en Ruzafa, nos enfrentamos a un reto organizativo mayúsculo: la unificación y reconfiguración de cinco viviendas independientes distribuidas en dos plantas.
El encargo requería dar cabida a un programa de necesidades muy específico que combinaba el uso residencial intensivo con áreas de marcado carácter representativo y comunitario. El diseño debía integrar espacios de gran aforo y requerimientos técnicos singulares.
La preexistencia del edificio dictaba reglas estrictas: un sistema estructural de hormigón armado , la presencia inamovible de patios de luces centrales y áreas de la vivienda original que no debían ser modificadas. La dificultad radicaba en coser todas estas piezas sin comprometer la fluidez del recorrido ni la entrada de luz natural.
Para dar respuesta a esta complejidad, planteamos una estrategia basada en dos ejes fundamentales:
Zonificación Estratégica: Se estableció una división clara entre las áreas de convivencia y las zonas de descanso. Los espacios más representativos, se volcaron hacia la fachada principal para aprovechar la entrada de luz y la conexión con la terraza. Las zonas privadas se organizaron en torno a los patios interiores, optimizando la ventilación cruzada y la privacidad acústica.
Actualización Normativa y Confort: Convertir una estructura de los años 70 en un centro de estas características exige una intervención técnica profunda. Se trabajó exhaustivamente en el aislamiento térmico de la envolvente y en la resolución de los puentes térmicos en carpinterías para garantizar la eficiencia energética.
Seguridad y Aislamiento: A nivel acústico, se dotó a todos los elementos constructivos verticales y horizontales del aislamiento requerido para evitar interferencias entre las distintas zonas de uso. Además, en materia de seguridad, se proyectó la ignifugación de la estructura en los puntos necesarios para alcanzar una resistencia al fuego R-120 , garantizando la máxima seguridad sin alterar la integridad del edificio original.
El resultado: El Coliving Llaurí es el ejemplo de cómo la arquitectura interior debe ir mucho más allá de la selección de acabados. Es un ejercicio de orden, de resolución de conflictos geométricos y de actualización técnica, transformando un puzle de cinco viviendas en un engranaje institucional y residencial que funciona con total precisión.