La elegancia de habitar en comunidad Transformar el concepto tradicional de residencia en un espacio de convivencia premium requiere mucho…
Transformar el concepto tradicional de residencia en un espacio de convivencia premium requiere mucho más que metros cuadrados; exige una profunda comprensión de la luz, la privacidad y la escala humana. Este proyecto, ubicado en el barrio de Arrancapins , supuso el reto de replantear una planta completa de más de 750 m² para la propiedad promotora.
El punto de partida era una vivienda original de 1980 con una distribución obsoleta, fragmentada y con evidentes carencias térmicas debido a su orientación norte. Nuestra intervención consistió en vaciar el espacio por completo para tejer una nueva relación entre lo íntimo y lo social, priorizando el confort y la fluidez espacial.
El programa arquitectónico exigía una dualidad compleja: por un lado, garantizar el descanso absoluto en la zona de noche, compuesta por 12 habitaciones con baño en suite; y por otro, generar zonas comunes majestuosas pero acogedoras.
Para evitar la sensación de «institución» y crear un verdadero hogar, las inmensas áreas compartidas —que incluyen una sala multiusos de casi 56 m², espacios de coworking y varias salas de estar — se articulan visualmente mediante sutiles filtros arquitectónicos. En lugar de levantar tabiques ciegos, diseñamos grandes cerramientos acristalados modulados con lamas de madera de nogal. Esta decisión permite que la luz natural viaje a través de toda la planta, manteniendo al mismo tiempo el confort acústico y separando visualmente los distintos ambientes.
La atmósfera de calma se consigue a través de una paleta de materiales muy controlada. La madera natural funciona como hilo conductor, revistiendo suelos y conformando la perfilería interior, aportando una calidez que contrasta magistralmente con piezas esculturales de piedra natural retroiluminada. Estos lienzos de mármol con marcadas vetas no solo jerarquizan el espacio, sino que se convierten en auténticas obras de arte integradas en la propia arquitectura.
La iluminación juega un papel fundamental en este proyecto. Las foseados en los techos bañan las estancias con una luz indirecta y serena, evitando deslumbramientos y potenciando las texturas de los revestimientos textiles y los acabados nobles.
Más allá de la estética, el verdadero lujo reside en el confort imperceptible. Tratándose de un espacio para perfiles senior, se ejecutó una mejora térmica y acústica radical, incorporando aislamientos de lana de roca en trasdosados y divisiones , así como nuevas carpinterías exteriores con rotura de puente térmico y doble acristalamiento. El resultado es una envolvente energéticamente eficiente que garantiza el silencio y la temperatura perfecta en cualquier época del año.
Un proyecto donde la arquitectura y el interiorismo se funden para demostrar que la vida en comunidad, cuando se diseña desde el detalle y la nobleza de los materiales, es el mayor de los lujos.